Para mí, lo más difícil de llevar un proyecto de IA a la vida real en Ecuador ha sido el costo y la falta de apoyo local. No hay suficientes programas, fondos ni incentivos que respalden iniciativas de este tipo, especialmente si vienes desde el mundo independiente o emprendedor.
En mi caso, desarrollé una app llamada HandIA, que integra capacidades de IA a través de Gemini 2.0 Flash. Funciona excelente a nivel técnico, pero al momento de escalar y lanzarla al mercado, me topé con barreras inesperadas: fue rechazada por Apple debido a políticas relacionadas con el uso de IA. Eso me obligó a replantear todo el enfoque, desde la arquitectura hasta el modelo de negocio.
Además, otro gran reto ha sido la falta de información clara y datos locales para entrenar modelos que realmente respondan a nuestras necesidades regionales. Por eso, decidí lanzar mi app en otros países donde las condiciones para la innovación con IA son más favorables.
Paradójicamente, lo técnico fue lo más sencillo. El verdadero desafío está en el contexto: regulaciones poco claras, desconocimiento del potencial de la IA, y falta de infraestructura y confianza por parte de empresas o instituciones. Aun así, creo que compartir estas experiencias puede ayudar a construir un camino más accesible para quienes vienen detrás.